19 de septiembre de 2017, La Habana

En confidencia irregular

4 de marzo de 1997
David Mateo
Revista LA GACETA DE CUBA, No 2, marzo/abril de 1997, año 35, pág. 50-51.

…Ni una sola palabra de anticipación o de impaciencia. Sabe que es ella el motivo fundamental de esta conversación y sin embargo espera pacientemente a que Segura termine de explicarme su proyecto escultórico. Tengo impresión de que la he visto muchas veces en esa misma actitud de deferencia,  prodigándolo todo como sí todo fuera superior a ella.
No sé inclusive si es por adhesión o remembranza por lo que he llegado a pensar que su serenidad nada tiene que ver con una cortesía de matrimonio, sino que aún la condescendencia sigue siendo su segunda virtud después de las colografías.

“Parece que tu obra aspira a universalizarse, le digo, mientras me extiende un grupo de matrices sobre una mesa pequeña de su apartamento en Alamar. La primera de ellas representa una mujer pez, iniciándose en el mundo espiritual de una entre dos mujeres jicoteas; pero es tan conmovedora la atmósfera poética que adquiere la relación entre cada una de ellas que casi parece atenuarse la alegoría a la leyenda Abakuá y su iconografía particularmente litúrgica; algo similar ya había notado con la inclusión del Espíritu Santo en una de las obras premiadas en la Bienal Internacional de Maastrich.

— En alguna medida  yo siempre he estado distante de la mitología Abakuá porque mi posición es más bien de observadora. La distancia es precisamente esa perspectiva en la que yo me ubico para establecer las analogías e incorporar cualquier experiencia universal en la lógica particular del mito. Te podría poner el ejemplo de la obra Arrepentida, que fue una de las premiadas en el reciente Encuentro de Grabado, en ella una mujer aparece desgarrándose la piel como símbolo de la ambivalencia entre lo que queremos ser y lo que somos realmente. Me parece que la temática Abakuá va a ser por un buen tiempo el punto de partida, el  pretexto para las comparaciones con la vida. El universo que encierran sus personajes e incidentales narrativas se basta por si solo para prefigurar cualquier motivo de la existencia humana, equivalencia que he empezado a vislumbrar mucho más ahora con los estudios de relación que estoy llevando a cabo entre la mítica Abakuá y la religiosidad cristiana, con el propósito de crear algo así como una especie de santidad personal.

-Pero no me irás a negar que- ese proceso de intervinculación entre las circunstancias específicas del mito y la cosmogonía social se produce a través, de una especulación meramente femenina? Recuerdas  cuando te decía  de que insertas un ideal femenino donde nunca lo hubo?

— Yo jamás he pensado que mi obra sea feminista. Nunca he tenido esa vocación incorporada. La primera persona que intentó llamar la atención sobre ese aspecto fue el crítico Eugenio Valdés, y hasta puede ser que tenga alguna razón que mi obra induzca cierta femineidad, porque ella refleja mi propia incertidumbre existencial; pero no la he conceptualizado de esa manera. La leyenda de la Sikán es un tema que he venido trabajando en mis grabados desde San Alejandro y lo que más me ha llamado la atención siempre es la condición de víctima del personaje femenino, pero desde una posición más bien genérica, sopesando las connotaciones y las analogías que pudieran derivarse de tal situación.

¿Y por qué entonces esa insistencia tuya en la autorrepresentación?

— Es cierto que soy la modelo de mis figuraciones. Ellas pasan conmigo de un estado a otro continuamente, y hasta bajan de peso a la par que yo. Son personajes que yo someto porque me agrada la idea de decidir sus destinos. Ellos son la única alternativa de desquite, o de corrección, aligerando un poco el término, con la que puedo contar en la realidad; sin embargo yo vivo una vida menos mítica, existo desde una perspectiva mucho más objetiva, mucho más objetiva.

La imposición de los destinos debería alterar como consecuencia el sentido de la ficción Abakuá que aludes. ¿No temes ofender la leyenda? ¿Qué piensan de eso los creyentes con los que has hecho contacto?

— Los Abakuá que han valorado mi obra son en la mayoría intelectuales, y de una forma u otra se han identificado con el proyecto. Hasta el momento no he encontrado ningún detractor. El propio misterio de lo leyenda, lo encubierto que han estado algunos de sus significados en el devenir histórico es lo que me ha dado precisamente la oportunidad para hacer determinadas especulaciones, pero mi posición no ha sido nunca la de recriminar la cofradía, sino por el contrario lo de respetarla y promulgarla en su sentido cultural más amplio.

En esta parte de la conversación ya hemos revisado unas seis o siete matrices, meticulosamente delineadas con material sintético, lija, carborundum, gesso y toda clase de productos infrecuentes en la tradición colográfica. Se me ocurre preguntarle a Belkis que podría suceder si todos esos singulares montajes que ya están listos para dar los efectos que ella ha ido previendo, hubieran sido dibujados o pintados en un lienzo, y es entonces cuando su franqueza deviene en estupor:

— Yo siempre he sido muy mala dibujante. Quizás porque nunca me exigieron Academia en los estudios de la Escuela Elemental fue que al final me decidí por el grabado. Sin darme cuenta se me fue creando una especie de trauma con el dibujo y la pintura y por eso comencé a buscar un tipo de imagen  que fuera creíble pero que no hiciera hincapié  en exquisiteces anatómicas. Luego descubrí que con esa síntesis de detalles protegía más el misterio de las imágenes, y que debía seguir haciendo énfasis en las poses, los gestos, y la mirada, tratando de evadir ciertas definiciones. Puede que algún día supere el trauma y comience a pintar, pero todavía no lo he pensado hacer.

¿Cuáles son a tu juicio los antecedentes inmediatos de toda esta forma de representación tuya?

-A mi me gustaban mucho los íconos bizantinos rusos. Me pasaba una buena cantidad de tiempo contemplándolos en los libros de arte, hasta que un día descubrí que eran perfectamente equiparables con toda la imaginería Abakuá. Recuerdo que era una época en la que investigaba los cultos afrocubanos y específicamente los anafouranas cuando me sucedió algo curioso: estaba en una clase en San Alejandro intentando hacer una especie de diablito danzante y Pablo Borges que era en aquel entonces mi profesor, me dijo con el ánimo de impresionarme, que lo que estaba haciendo me podría traer serias implicaciones, y fue a partir de ese momento que me interesé por este tipo de representación; aunque en aquellos días mi acercamiento al asunto era puramente esotérico.  En las bibliotecas me negaban la información y basta tuve que pedir una carta de autorización en la Escuela. En lo que a la Leyenda de la Sikán se refiere,  considero  que fue trascendental la lectura que hice del libro “El monte”  de Lidia Cabrera, aunque mi conciencia sobre el episodio fue total cuando estudié “Los Ñañigos” de Enrique Sosa.
He estado a punto de comentarle a Belkis sobre dos categorías del crítico canadiense  Northrop Frye: mito y compromiso, que, aunque no fueron emitidas específicamente  para el campo de las Artes Plásticas, a través de ellas se podría intentar también una alegoría aproximada de su quehacer artístico.
Pero sólo he estado a punto de hacerlo, porque al final me lo he reservado procurando unas cuantas razones más para los intervalos literales de este parlamento. Algo que pueda incluso correr el riesgo de equiparación forzada y que diga más o menos así:
“Los grabados de Belkis Ayón pudieran interpretarse a partir de la máxima del critico  Northrop Frye, en la que asegura  que el arte es “un laboratorio donde se preparaban, en libertad nuevos mitos de compromiso.”
La selección fabular ocurre en su caso por la vía de la identificación visual y épica, mediada casi en su totalidad por una racionalidad estética profundamente femenina –que al parecer no quiere decir lo mismo que feminista, aunque se trate del abordaje de un mito profundamente machista-Diríamos que su obra asume una historia en la que se representa un juicio de valor inequívoco, desde el punto de vista de la naturaleza sexual de quien lo protagoniza y trasmite, aunque ese juicio dispone o alude fenómenos de la cosmogonia como el bien y el mal, la traición y el sacrificio y la confrontación entre victimas y victimarios, y es justamente entre esos limites del caos donde ella incurre, restituyendo patrones de conducta e imponiendo protagonismos alternativos. Si por alegorías a las nociones de Frye se tratara, su “nuevo mito de compromiso”residiria en el hecho de contraponer un sentido de análisis critico a la interpretación hermética del acontecimiento mitológico y también en el propósito adicional de extender esas mismas experiencias de colación hacia otras manifestaciones del vinculo interhumano.
Final tenso breve y a todas luces bienaventurado, donde al especulador se le dispensa de su complejo de culpa:

-Belkis, una cosa es que yo crea  en la conformidad de todas nuestras conversaciones irregulares o nuestras consideraciones sobre las artes plásticas , y otra que yo ande por ahí comentando de vindicaciones en el grabado cubano, apoyándome en la obra de 6 ó 7 artistas, entre los que pretendo incluirte por cierto, sin tan siquiera habértelo consultado antes. Por eso aprovecho ahora la oportunidad: ¿Estoy o no estoy en lo cierto? 

— Creo que actualmente en el grabado cubano se están revitalizando conceptos y principios técnicos importantes. En mi caso particular te diría que me interesa muchísimo el nivel de credibilidad discursiva y estética que puedan alcanzar las matrices en su impresión final, y por ello trato de generar efectos de valor, incluso de color, experimentando con materiales novedosos. En otros grabadores jóvenes la tradición también se ha visto alterada desde muchos puntos de vista, fundamentalmente con la experimentación de nuevos soportes, con la flexibilización de los criterios sobre la serialidad con la dinamización, e incluso a veces impugnación o parodia, de los métodos técnicos habituales y en la propia consolidación de la ética del oficio…y si a todo ello se le puede llamar  renovación, pues no me parece mal que alguien como tú lo sigas comentando.

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