19 de noviembre de 2017, La Habana

Confesiones

11 de febrero de 2015
Belkis Ayón

Hace algún tiempo estudio unos de los componentes de nuestra cultura, por la parte africana, los carabalíes y de ellos la Sociedad Secreta Abakuá, integrada solamente por hombres, una sociedad de ayuda mutua y socorro, autofinanciada por sus miembros. Resurge en la década del 30 del siglo XIX en Cuba bajo otras condiciones y objetivos muy distintos a los de sus antepasados africanos.
Hay personas que sienten y tienen la necesidad de creer en algo, lo cual es inherente a la existencia humana y uno de esos tantos ejemplos es el siguiente …que aún después de tantos años se celebran ceremonias de iniciación, de promoción de obones o creación de nuevas potencias; el llanto o nlloro (ceremonia fúnebre por la muerte de un miembro de la sociedad); la de refrescar a las piezas sagradas de la liturgia; así como las asambleas de plazas o las asambleas generales; que todavía se efectúan fundamentalmente en La Habana y Matanzas, de manera exclusiva en Cuba.
“Para ser hombre no hay que ser abakuá pero, para ser abakuá hay que ser hombre”, a la sociedad no se viene a buscar prestigio sino a darle prestigio, lo mejor de sí.
“Había mujeres en el Calabar que jugaban como los hombres en su potencia (…) y cuando empezaron las ceremonias, metidas en el monte, en una cueva  a orillas de una laguna, los hombres les robaron el secreto…” “Ekue odia a las hembras. El secreto es absolutamente de los HOMBRES…” (1)

Al abordar esta temática desconocida y hermética para muchos , al no ser popular como otro de los componentes del acervo cultural cubano por tratar determinados aspectos que aún no han sido esclarecidos pretendo ante todo , dar a conocer mi visión a partir de sus entretejidos recuerdos sagrados desbordantes de imaginación religiosa, presentándoles de una forma sintética el aspecto estético plástico y poético que he descubierto en Abakuá (…) “trasladando un mensaje complejo que a pesar de su dimensión conceptual nunca es directo sino alusivo…”(2), remontándome muchas veces a sus orígenes en África. Los antecedentes de esta sociedad secreta hay que buscarlos bien pasados en el tiempo porque surgieron en formaciones económicos-sociales muy primitivas donde el hombre se enfrentaba incontables veces a lo desconocido buscando siempre una respuesta satisfactoria a los fenómenos naturales y sociales que le rodeaban, por lo que en mis grabados podrán observar infinidad de puntos coincidentes con el hecho cultural en sí, verificables tanto en le campo de las ideas como en las referencias visuales. Los antecedentes de  los ñañigos fueron allá en África las Sociedades Secretas Ngbe y Ekpe cuyos nombres en ekoi y efik respectivamente significan hombre leopardo. Estas asociaciones por sus cultos y su gran poderío económico e ideológico fueron extendiendo el leopardo como animal totémico cuya… “fraternidad se establece sobre un pie de perfecta igualdad  entre un grupo humano de una parte y un grupo de cosas, generalmente animales y vegetales…” de la otra, según deduciría Frazer en El hombre, dios y la inmortalidad, el totemismo, conjuntamente con las otras formas religiosas primitivas (la magia, el fetichismo y el animismo) logran en general como resultado la magia simpática por ley de semejanza las cuales van a permear la vida del hombre primitivo, sus pensamientos y acciones. Estas sociedades podemos hallarlas en la zona que estuvo comprendida en los llamados Ríos del Aceite, desde los embarcaderos del vasto delta del Níger y el Río de la Cruz en la actual Nigeria del Sur y parte del Camerún, frente a la Bahía del Biafra.

Cuando comienzo a investigar sobre esta interesante y misteriosa cofradía, única en Cuba en sus recuerdos sagrados –por cierto muy enmarañados-puedo entresacar personajes que a mi modo de ver son los más importantes para transmitirles lo que deseo y estarán presentados en todos mis trabajos como: el hombre leopardo , designado e identificado con él las diferentes plazas y jerarquías de la sociedad, a Sikán , mujer que descubre el secreto y es sacrificada en aras de que este pasara a los hombres y no desapareciera. Sikán muere en vano, el secreto se apaga cada vez mas; este consistía en una voz, UYO UYO ANFONO voz sagrada producida por un pez descubierto por ella al regresar del río, el pez era la reencarnación del viejo rey llamado Obón Tanzé, Rey de Efigueremo quien en el mismo instante era la reencarnación de Abasí, DIOS SUPREMO. Muchos fueron los esfuerzos e intentos, para la transmisión de la voz sagrada pues cada vez esta se apagaba más. La ultima transmisión fue en el cuero de un chivo; ¡allí si! ¡allí si! Se oyó… “aquel sonido peculiar, espantosamente adorable…” (3), la voz que vibra en el tambor sagrado EKUE.

Hay innumerables variaciones de la imagineria popular al relatar como sucedieron los hechos que dieron origen a este tipo de sociedad secreta y a partir de ellas les muestro mis variaciones entrelazando sus signos con los míos ; utilizo la colografía convertida en un medio con el cual me siento muy identificada ya que se ajusta a mi forma de hacer y que desde algunos años vengo trabajando, ofreciendo una información visual muy peculiar con efectos y resultados que de cierta manera armonizan con el tema, además de las posibilidades que presenta en su carácter múltiple que como se define generalmente, es la impresión de un collage con una amplia variedad de materiales los cuales están pegados sobre un soporte de cartón.

Refiriéndome al uso del color hubo una etapa que trabajé con gran variedad de ellos y en aquel momento quedé muy satisfecha, pero con el tiempo comencé a sentir cierta nostalgia por el negro, reconocí que estaba fuertemente unida haciéndome volver a retomarlo. Él me da según los materiales que uso toda una gama de blancos, grises y negros concibiéndolo como un gran aliado del tipo de figuración que trabajo, con su composición… todo tan hermético, secreto y misterioso además de la fuerza que nos transmite.

Pienso que estos grabados podrían ser un testimonio espiritual si se quiere, no vivido en carne propia, pero si imaginado, donde situé en primer plano un equivalente de la figura humana, sobre la cual giran final y consecuentemente mis ideas, que son recuerdos de la memoria materializados como especie de flechazos que cuando se apaga y enciende la luz, aparecen nuevos recuerdos acompañados de un acertado condiscípulo, la intuición.

Considero que existe una relación muy cercana entre la visión que les ofrezco y la de la Sociedad Secreta Abakuá transmitida nítidamente en la obra de Lydia Cabrera:

…”Por el conocimiento y potestad de los signos, hace del pasado presente, recrea la loma, el río, la palmera, en los lugares sagrados de Awána Bekúra Mendó.”

Belkis Ayón /91

NOTAS:

(1) CABRERA, Lidia. La Sociedad Secreta Abakuá narrada por viejos adeptos. La Habana, Ediciones C.R., 1958
(2) MOSQUERA, Gerardo. Ensayo sobre América. Juan Francisco Elso. Marzo 1986
(3) CABRERA, Lidia. La Sociedad Secreta Abakuá narrada por viejos adeptos. La Habana, Ediciones C.R., 1958

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